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Ukrainian Autocephalous Orthodox Church

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SALUDO PASTORAL DE PASCUA - 2007

Su Eminencia
METROPOLITAN MYKHAYIL
Arzobispo de Nueva York
Metropolitano de Toda América y la Diáspora
IGLESIA ORTODOXA UCRANIANA AUTOCÉFALA


A LA JERARQUÍA, CLERO, RELIGIOSOS Y FIELES DE LA IGLESIA ORTODOXA UCRANIANA AUTOCÉFALA DE NORTE Y SUR DE AMÉRICA Y LA DIÁSPORA; Y A TODOS AQUELLOS QUE SIN IMPORTAR SU AFILIACIÓN RELIGIOSA, CON UN CORAZÓN Y UNA MENTE ABIERTA, DESEAN BIEN A LOS DEMÁS, EN ESTE RADIANTE DÍA:


Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo:

¡CRISTO HA RESUCITADO! - KHRYSTOS VOSKRES! - CHRIST IS RISEN! - AL MASEEH KAM!

Con estas palabras, saludamos a todos los miembros de nuestra iglesia alrededor del mundo en este importantísimo y solemne “Gran Día” de la Radiante Resurrección de Cristo.

En verdad, todos hemos sido bendecidos con el recordatorio de que Cristo se levantó de entre los muertos, y a través de ello, ofrece posibilidades sin fin al mundo y a los que habitamos en el.

Por siete semanas, nos hemos estado preparando en nuestras comunidades para el anuncio de que “Cristo ha resucitado”. Con reflexión y conmemoración, celebramos los eventos históricos que llevaron a la culminación de la historia, en el misterio pascual de Jesús. Desde Betania, a Jerusalén, hasta la Cena, la Traición y Juicio, y finalmente de la Cruz hasta el Sepulcro, hemos seguido a nuestro Salvador por todo el camino. Si hemos sido solícitos, sabios y fieles discípulos, los eventos habrán sido  conmovedor tanto espiritual como personalmente.

Y entonces nos encontramos afuera, a las puertas de la iglesia en la mañana de Pascua, aguardando las nuevas que, a diferencia de los primeros discípulos, ya sabemos. Escuchamos el evangelio proclamado por San Marcos, al arribar las fieles mujeres: “¡Ha resucitado! No está aquí…” (Mr 16:6). Y finalmente, escuchamos las palabras del troparión de pascua que hemos estado anticipando estas pasadas semanas, “Cristo ha resucitado de entre los muertos, pisoteando a la muerte con su muerte y a quienes están en las tumbas, otorgándoles vida.” Entrando a la iglesia, bañada de luz, continuamos con alegres himnos de resurrección.

Descrito anteriormente está el clímax litúrgico de la Pascua – proclamando en la comunidad, que Cristo se levantó de entre los muertos. Sin embargo, para la persona cristiana, solo es el comienzo. La Semana de la Pasión es para todos nosotros, un “tiempo fuera del tiempo”. El mundo a nuestro alrededor parece detenerse, mientras el espectáculo de la obra salvadora del maestro se desplegaba en los servicios eclesiásticos. Por un corto tiempo en el año, el reloj de la liturgia se hace más fuerte que el reloj del secularismo. Y entonces alcanzamos “la hora” de Jesús y llegamos a envolvernos en todo lo que ello significa para nosotros los creyentes. Después de todo, es para “esta hora” que Jesús vino al mundo y desde esta misma hora es que tomamos nuestra identidad como cristianos.

Hoy, gente querida, esa hora está completada y entramos al nuevo segmento de nuestras vidas espirituales – el tiempo entre la obra pascual de Jesús y la culminación del tiempo, cuando El traiga todas las cosas juntas en su belleza original. Ahora es el tiempo de posibilidad y de esperanza. Tenemos la promesa de Dios de alegría, felicidad y renovación en la resurrección de Su Hijo Jesús. Es este espíritu de esperanza que debemos acoger cada día de nuestra vida terrenal. Así como los discípulos de Jesús fueron capaces de seguir adelante, con la creencia de que “los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien ” (Romanos 8:28). entonces también nosotros utilicemos nuestra confianza en dios – en el Señor resucitado – para vernos a través del viaje de la vida y tomar ventaja de los dones de esperanza y felicidad, que a todos los que han nacido en esta tierra Dios dio en el día de Pascua.

Al reunirnos en celebrar este Gran Día y en la maravillosa época de la Pascua – época de esperanza, alegría y sí, posibilidades sin fin, saludamos especialmente, a Su Beatitud, nuestro Padre en Cristo, Metropolitano MEFODIY, Cabeza Visible de la IOUA de todo el mundo, y a todos nuestros obispos, clero y fieles en Ucrania, con el conocimiento y la seguridad de que nosotros a través de la Diáspora estamos unidos a ellos en la fe y oración. En cualquier momento en que nos reunimos como miembros de la iglesia, se nos recuerda de la  fe y la herencia que nos une, sin importar  qué parte del mundo sea que llamamos nuestro hogar.

Es el amor de Dios el que creó la felicidad del día de Pascua. Que ese mismo amor  nos lleve de año en año, mes a mes y día por día, arraigados en nuestra fe de que Cristo ha resucitado y que por el gran potencial y posibilidades ilimitadas que esto nos ofrece.

Con la promesa de mis recuerdos de Pascua en la Divina Liturgia y mis mejores saludos personales para todos ustedes, Confiero sobre cada uno de ustedes mi sincera y ferviente bendición, pidiendo a la vez sus oraciones y expresiones de solidaridad.

Fielmente en el Cristo Resucitado,

+MYKHAYIL
Arzobispo de New York
Metropolitano de Toda América y la Diáspora
Iglesia Ortodoxa Ucraniana Autocéfala

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