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99° Semana Anual de Oración por la Unidad Cristiana

Reflexión del Metropolitano MYKHAYIL para los Fieles

"Destapa nuestros oídos y desata nuestras lenguas" Este es el tema, tomado de Marcos 7: 31-37, para la ocasión observada por los Cristianos alrededor del mundo conocida como la Semana de Oración por la Unidad Cristiana. Esta oportunidad anual para que los discípulos de Jesús se enfoquen en orar para sanar las divisiones entre nosotros mismos que fue inspirada por la gran "oración sumo sacerdotal" de Nuestro Señor mismo, en la noche anterior a Su Pasión: "Padre, que todos puedan ser uno, para que el mundo crea . . ." (Jn. 17: 21).

Este año, tuve el privilegio de empezar este importante tiempo en el mismo lugar en el que fue iniciado hace 99 años, en la histórica capilla de Nuestra Señora de Los Ángeles, localizada en el convento de las Hermanas en el Monasterio de Graymoor en Garrison, NY. En este sereno lugar, hace casi un siglo y mientras aún eran miembros de la Comunión Anglicana, el Padre Paúl Watson y la Madre Laurena White, co-fundadores de la Sociedad Franciscana de la Expiación, reunieron su entonces pequeño grupo de monásticos y oraron para que los cristianos puedan comprender la unidad que Jesús mismo pidió a sus seguidores. La Society of the Atonement (Sociedad de la Expiación) es ahora una orden religiosa a nivel mundial dedicada a promover la causa de la unidad de los cristianos. En la misma manera, la idea del P. Paúl de mantener este tiempo de oración anualmente )originalmente conocido como "Octava del Asiento de Unidad", rápidamente fue acogida en otras iglesias y comunidades. Hoy es una de las ocasiones más observadas por los cristianos de todas partes.

El tema para esta "Semana de Oración" de este año es tomado del pasaje arriba mencionado del Evangelio según Marcos, en el cuál Jesús sana a un hombre que era ciego y mudo. Al verse el hombre libre  de sus enfermedades, los presentes se asombraron y empezaron a proclamar a todos los que conocían, los actos maravillosos que Dios hacía en Jesús.

Todos hemos experimentado las maravillosas obras de Dios en nuestras vidas. Para ser verdaderamente agradecidos por estas bendiciones, debemos no solo dar gracias por lo que hemos recibido, sino compartir las nuevas de nuestro gozo con otros. Vivir una vida de gratitud por los dones de Dios significa que "nuestros labios no solo estarán llenos con alabanzas" (cf. Divina Liturgia), sino que deben estar abiertos, y debemos hablar fuerte y firmemente los principios de Jesús, "para que entonces podamos vivir acorde a Su verdad" (ibid), en proclamar el reino de Dios.

El reino de Dios - la vida de los cristianos es una que rompe las barreras de la diversidad, la opresión y la marginalización, para reflejar aquella unidad de la presencia salvadora de Dios entre nosotros. Con Cristo en nuestro medio -entre nosotros y en medio de nosotros, no hay espacio para la división, el prejuicio o el alejamiento de uno para con el otro. No hay lugar en Dios para la exclusión, la jactancia o el juzgar a nuestro prójimo. En la presencia de Jesús, debe haber solo paz, aceptación, tranquilidad y solidaridad entre aquellos que claman ser sus discípulos.

Al orar y reflexionar durante esta 99° Semana Anual de Oración por la Unidad Cristiana, enfoquémonos en hacer nuestras vidas, nuestros hogares y nuestras iglesias lugares donde "el amor pueda morar y todos puedan vivir en seguridad". Termino esta reflexión con esto y las siguientes palabras de un himno que refleja la unidad, el espíritu de apertura y bienvenida que la iglesia debe tener si va a ser una imagen y realidad del reino de Dios.


Edifiquemos una casa donde el amor pueda morar
Y todos puedan en seguridad vivir,
Un lugar donde los santos y niños digan
Como los corazones aprenden a perdonar.
Edificación de esperanzas y sueños y visiones
Roca de fe y bóveda de gracia;
Aquí el amor de Cristo terminará las divisiones:
Todos son bienvenidos en este lugar.

Edifiquemos una casa donde los profetas hablen,
Y las palabras sean fuertes y verdaderas,
Donde todos los hijos de Dios se atrevan a buscar
Soñar con el reino de Dios nuevamente.
Aquí la cruz se levantará como testimonio
Y como símbolo de la Gracia de Dios;
Aquí siendo uno clamamos el amor de Jesús:
Todos son bienvenidos al lugar

Edifiquemos una casa donde el amor se funde
En agua, vino y trigo:
Una sala de banquete en suelo santo,
Donde la paz y la justicia se juntan.
Aquí el amor de Dios a través de Jesús,
Se revela en el tiempo y espacio;
Al compartir en Cristo el festín que nos libera:
Todos son bienvenidos en este lugar.

Edifiquemos una casa donde las manos alcancen
Más allá de la madera y la piedra
Para sanar y fortalecer, servir y enseñar,
Y vivir la Palabra que han conocido.
Aquí el marginado y el extraño
Tienen la cara de Dios.
Traigamos fin al miedo y al peligro:
Todos son bienvenidos en este lugar.

Edifiquemos una casa donde todos sean nombrados,
Su cántico y visiones escuchados
Y Amados y atesorados,  enseñados y aclamados
Como palabras en la Palabra.
Edificado en lágrimas y gritos y risas.
Oraciones de fe y canciones de gracia,
Proclame esta casa desde el techo hasta la viga:
Todos son bienvenidos en este lugar.
(Texto: "Todos son Bienvenidos" - Marty Haugen, 1994)


Que la paz  y las bendiciones de Dios Todopoderoso, el Padre, Hijo y Espíritu Santo desciendan sobre todos ustedes, sus familias y seres queridos, y que permanezca para siempre con ustedes! Oremos juntos por la unidad y la paz y todas aquellas intenciones de nuestros corazones.

+METROPOLITANO MYKHAYIL
Enero, 2007

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